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Consume y Muere

SMS no solicitados: el timo “Premium”.

 

He sido uno de los afectados en una estafa que consiste en el alta a un servicio que no solicité. Me envían mensajes publicitarios por los que me están cobrando, por no decir robando, 1’42 euros por mensaje desde octubre de 2011. 30 euros al mes con un total de 72 euros cobrados”, explica David Méndez, en un foro donde los afectados por los SMS Premium, estos mensajes telefónicos no deseados pero sí reflejados en la tarifa telefónica, se coordinan para lanzar una denuncia colectiva.

Antonio Muñoz me cuenta una experiencia parecida. “Recibí un mensaje en el que se me invitaba a escoger entre una serie de regalos que en teoría podía canjear por puntos. Como no venía el nombre de ninguna empresa, enseguida pensé que era de mi compañía, Movistar. Entré en la web y mi sorpresa fue mayúscula cuando dos meses después, cuando ya ni me acordaba, me di cuenta de que desde ese momento llevaban cobrándome 24 euros adicionales cada mes en mi factura de teléfono”.

 

 

El 70 por ciento de las denuncias en tarificación adicional corresponden precisamente a estos servicios de alerta, según denuncia CEACCU en base a las cifras de la memoria anual de la Comisión de Seguimiento de Servicios de Tarificación Adicional. La situación es tan preocupante que el propio gobierno acaba de alertar de estas prácticas que varias organizaciones de consumidores llevan años denunciando. Según reconocen el propio Ministerio de Industria hay algunas webs que llegan a suplantar la identidad de algunas marcas para conseguir el número de teléfono móvil de los internautas y así empezar a bombardearles con estos mensajes a precio de oro. La Comisión de Supervisión de los Servicios de Tarifación adicional ha abierto 11 expedientes tras iniciar una investigación en noviembre. La compañía Movistar, por su parte, acaba de anunciar este mes que solicitará a estas empresas un documento en el que se refleje el consentimiento de su cliente a la contratación de estos servicios, la firma del mismo y una fotocopia de su DNI, ya que el 7% de sus reclamaciones totales corresponden a estos supuestos servicios de alerta. La organizaciones de consumidores animan al resto de compañías a hacer lo mismo y piden, además, que los servicios de alerta venga desactivados por defecto en los teléfonos móviles de forma que los clientes tengan que dar su consentimiento explícito para que las compañías puedan empezar a enviarles mensajes.

Los consumidores afectados coinciden también en que la supuesta contratación de estos servicios de alerta les pasó totalmente inadvertida. Muchos ellos se limitaron a abrir un mensaje recibido en el móvil. Otros defienden que ni siquiera llegaron a hacerle caso a estos mensajes y niegan haber introducido su número en ninguna página de promociones sospechosas. Lo que sí que parece claro a la luz de sus testimonios es que en ningún momento se les informó ni del servicio en sí ni de sus precio ni de sus condiciones. Por esta razón, CEACCU cree que una de las formas más efectivas de enfrentarse a este engaño es instaurar el sistema de opt-in, que exige la contratación  y autorización expresa del servicio y que es el modelo que rige en la mayoría de Europa. Esta implantación obligaría a la introducción de una regulación por parte de la Administración que complete la que instauró en 2008, que exigía por ejemplo a las compañías telefónicas desglosar en las facturas el importe de estos supuestos servicios. Medidas que no pueden evitar que las decenas de empresas que se lucran con los SMS Premium estén actuando prácticamente a sus anchas. Sólo un dato sirve para hacerse una idea. De las 1.606 reclamaciones presentadas por fraudes SMS Premium en un año, solamente se han retirado siete de los números que utilizan estas compañías.

 

En el caso de que el consumidor ya haya tenido una sorpresa desagradable en su factura, CEACCU recomienda enviar la palabra BAJA en un SMS al número desde el que le están enviando las alertas. Después hay que informar a nuestra compañía telefónica para que bloquee la tarificación de cualquier otro mensaje que puede enviar la empresa en cuestión. Una vez nos hemos asegurado  de que ya no se van a seguir recibiendo estos mensajes-timo, hay que comenzar el proceso de reclamación en el que resulta muy útil contar con el asesoramiento de una organización de atención a los consumidores.

Lo primero sería identificar la empresa que nos está cobrando indebidamente y contactar con ella para asegurarnos de que se ha realizado la baja y solicitar todos sus datos. “Cuando contacté con ellos se escudaban en que yo lo había contratado y fue imposible sacarles de ahí ni que me devolvieran ningún importe”, explica Antonio Múñoz. A continuación, dado que estas empresas están más que acostumbradas a capear con los supuestos clientes airados, habría que reclamar ante la Dirección General de Consumo de cada comunidad, o ante la Oficina Municipal de Información al Consumidor de tu localidad. También se puede presentar una queja ante la Agencia Española de Protección de Datos, ya que estas empresas suelen obtener su información vulnerando los principios recogidos por la ley para la defensa de la privacidad. Existe también la posibilidad de iniciar un reclamación vía judicial para lo cual hará falta contar con la ayuda de un abogado. En este caso, sin embargo, el requisito es que la cantidad que el consumidor considera que ha sido cobrada de forma fraudulenta por el falso servicio debe exceder de los 400 euros. En el caso de que la cantidad sea inferior se puede optar por lanzar una denuncia colectiva junto con otros usuarios que estén en la misma situación. En cualquier caso, la actuación penal es completamente independiente de la civil.

 

 

 

fuente:Periodismohumano