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Los dirigentes socialistas manejan dos opciones: buscar una salida en el sector privado o recurrir al paraguas de las comisiones y de las empresas públicas.

Los altos cargos del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero están empezando a hacer la maleta antes de tiempo. El resultado de las elecciones autonómicas y municipales ha provocado que muchos dirigentes estén pensando en saltar del barco del Gobierno antes de tiempo. Los primeros movimientos ya se han producido y hay dos estrategias bien diferenciadas: algunos están optando por volver al sector privado pero muchos otros prefieren seguir confiando en el paraguas del sector público.

Uno de los primeros en buscar un destino fuera de la Administración ha sido el ex secretario de Estado de Economía, Carlos Ocaña, que se postula como director general de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Como publicó El Mundo, su sueldo será tres veces superior que cuando era número dos del Ministerio que controla Elena Salgado.

Algo parecido han hecho algunos miembros del Ministerio de Justicia. Ya se ha concretado la salida de José Luis Rodríguez Álvarez, hasta ahora jefe de Gabinete y mano derecha de Francisco Caamaño, que pasará a dirigir la Agencia Española de Protección de Datos. Además, el secretario general técnico, Santiago Hurtado, padre de muchas de las reformas pendientes, podría pasar a la actividad privada en las próximas semanas (como adelantó EXPANSIÓN el pasado miércoles 8 de junio). Todas estas marchas han disparado los rumores sobre una eventual salida del propio ministro.

Bruselas es otro de los destinos más apreciados. En esta misma línea, el Gobierno pretende que el actual secretario general de Presidencia, Bernardino León, sea nombrado enviado especial de la Unión Europea para el sur del Mediterráneo, un puesto de nueva creación planteado por Catherine Ashton, la alta representante de Bruselas para la política exterior.

Los tiempos políticos facilitarán que se produzca una fuga de cerebros en los próximos meses. El vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya ha anunciado que no seguirá siendo ministro del Interior cuando sea oficialmente candidato del PSOE a las elecciones generales, lo que abrirá la puerta a una nueva reestructuración del Ejecutivo, algo que paralizará muchos departamentos en el peor momento, cuando los mercados acosan a España por la ausencia de reformas. Las fuentes consultadas indican que el verano es un momento propicio para aprobar cambios de fichas en el personal que se nombra a dedo en la Administración central.

Según denuncian fuentes sindicales, el Gobierno también está acelerando la creación de comisiones independientes que permitan que los altos funcionarios cercanos al PSOE mantengan un puesto dentro de la Administración si Rubalcaba no consigue dar la vuelta a las encuestas. Algunos técnicos ya han querido mostrar su malestar en las mesas de trabajo de los ministerios, ya que opinan que esta estrategia es incompatible con las medidas de austeridad que se siguen estudiando para calmar la desconfianza de los inversores y para garantizar la reducción del déficit.

No obstante, haciendo caso omiso a estas recomendaciones de los altos funcionarios, el Consejo de Ministros ya ha puesto en marcha el Consejo Audiovisual, la Comisión para la Competitividad, la Comisión Nacional del Juego y el Consejo del Trabajo Autónomo sólo en los últimos meses. Todos estos organismos, en los que aún está pendiente el nombramiento de muchos de sus miembros, se convierten en este momento en una llave maestra con la cuenta Zapatero para agradecer los servicios prestados durante las dos últimas legislaturas.

Las empresas públicas también son un lugar recurrente para los altos cargos cuando se avecina un cambio de Gobierno. Las privatizaciones parciales de AENA y de Loterías y Apuestas del Estado son ahora una buena oportunidad para recolocarse. Por ahora, Aurelio Martínez, ex presidente del ICO y de Navantia, ya ha aterrizado en la nueva Loterías.

Del sector privado...
El ex secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, que ha sido el encargado de lidiar con la mayor crisis fiscal a la que se ha enfrentado España en las últimas décadas, estará al frente a partir de ahora de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas). Es uno de los primeros altos cargos que abandona el barco, y se deja muchos deberes por hacer. La incertidumbre de las arcas públicas no ha cesado, como muestra el encarecimiento de las últimas subastas del Tesoro. El pastel del agujero de las comunidades también lo ha dejado abierto.

...al refugio de la UE
La Unión Europea es otro de los destinos más apetecibles para los altos cargos. Un ejemplo de ello es el Parlamento Europeo, que algunos de sus miembros han definido como un cementerio de elefantes, y donde el PP y el PSOE han colocado a muchos de sus dirigentes. Pero ahora la misión del Ejecutivo es colocar a Bernardino León como enviado especial de la UE en el sur del Mediterráneo. Le agradecería así el trabajo que ha ejercido durante la Presidencia española de la UE, en la que Zapatero no pudo hacerse la ansiada foto con Obama en Madrid.

Movimientos
Carlos Ocaña, pasará a ser director general de Funcas.

Bernardino León pretende ser enviado especial de la UE al sur del Mediterraneo.

La mano derecha de Caamaño, José Luis Rodríguez Álvarez, pasará a dirigir la Agencia Española de Protección de Datos.

Aurelio Martínez, ex presidente del ICO estará al frente de la nueva Loterías.

Alberto Lafuente deja Correos para estar al frente de la CNE.

lPero no son los primeros. María Teresa Fernández de la Vega, fue de las primeras en abandonar el barco para desembarcar en el Consejo de Estado.

 

FUENTE: www.expansion.com