Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies aquí. Si continuas navegando estás aceptándola.

Otra nueva polémica se abre en torno a Google y uno de los servicios que ofrece en su web: Street View. Esta vez la compañía reconoce que los vehículos usados para crear los mapas con visión a pie de calle, además de guardar datos sobre las redes inalámbricas de los habitantes de las ciudades, extrajeron claves para entrar en el contenido de sus correos electrónicos. Además de reconocer estos hechos, el gigante de internet ha pedido disculpas y se ha comprometido a tomar medidas al respecto, y lo ha calificado como un error. ¡Qué casualidad!, una de las mayores compañías que cuenta con la mejor tecnología del mundo comete otro error más.

Desconozco si en esta ocasión pedir perdón servirá para que los usuarios continúen teniendo en tan alta estima al gigante de internet, lo que sí creo es que debería tener repercusiones legales ejemplares, dada la gravedad del asunto. La compañía, en esta ocasión, no solo ha recabado información del usuario para elaborar un perfil y emitirle así publicidad, como ya hiciera en otras ocasiones, sino que se han obtenido contraseñas de correos electrónicos y calificar a este hecho como un error me parece fuera de lugar; no es fácil "toparse por casualidad" con contraseñas de correos electrónicos.

No es nuevo que Google tenga problemas con este servicio en toda Europa. En Alemania, un 3% de los usuarios han pedido a la compañía que las fachadas de sus edificios sean eliminadas del servicio Street View, y hace pocas fechas la Agencia de Protección de Datos española ha expedientado a la compañía por este mismo servicio. Por su parte, Italia ha exigido a la compañía que avise tres días antes de que los coches de Street View recorran sus ciudades, debiendo especificar la ruta que realizarán para conocimiento de sus ciudadanos. Y es que Google se ha tomado de forma demasiado literal la frase de "queremos hacernos imprescindibles, en sus trabajos y en sus hogares".

Dejando a un lado el ámbito particular, este hecho es de tales dimensiones que se podría calificar hasta como un acto de espionaje industrial, ya que la compañía ha recabado información tanto de empresas como de particulares. La empresa almacena gran cantidad de información acerca de los usuarios y el mal uso de esta puede tener consecuencias impensables en el futuro. Google no es solo un buscador; es muchas cosas más, como bien está demostrando.

Si hasta la fecha conocíamos que los datos que recabados por la compañía eran destinados a elaborar un perfil del usuario para emitirle publicidad, en esta ocasión me gustaría saber con qué fin han obtenido esta información, y qué utilidad le van a dar a esta. Hasta el momento Google no ha manifestado su intención de desvelar cuántos datos ha obtenido ni para qué los ha adquirido, aunque los reguladores de más de 30 países le han pedido explicaciones al respecto.

El gigante está presente en la vida de todos los internautas y ocupa un lugar imprescindible en la red. Esta relevancia nos hace temer por el destino de los datos almacenados acerca de nosotros y cabe exigirle a la compañía que nos garantice el buen uso de estos, pues se trata de la privacidad y un nuevo error a este respecto podría tener fatales consecuencias.


FUENTE: www.cincodias.com