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Bienvenido Onrubia es comisario jefe de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife desde 2007. De 56 años, nació en Soria pero reside en la Isla desde 1980. Conoce a la perfección el cuerpo chicharrero porque ha sido prácticamente todo en sus filas: desde guardia a máximo responsable pasando por sargento y subcomisario. Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna, reconoce que no es hombre de estar mucho en los medios de comunicación. Muestra su acuerdo con que se instalen más cámaras de vigilancia, pero está en contra de que los cuerpos policiales suban al tranvía a vigilar los vagones.

– Los últimos datos sobre delitos en la capital indican un descenso de un 10 por ciento. ¿Santa Cruz es más segura pese a la crisis?

– La estadística que se dio en la última reunión de la Junta Local de Seguridad indica que ha descendido en un 10 por ciento el número de delitos y faltas en el municipio. El descenso ha sido superior al de otros años y nos ha causado sorpresa en un contexto de crisis en el que pensábamos que los índices iban a subir. Lo que sí han aumentado son los delitos contra el patrimonio, especialmente los robos en inmuebles. Se sustrae con el método del tirón o en domicilios o naves industriales a las que se accede a través del techo. Santa Cruz es una ciudad segura. En algunas zonas a lo mejor la gente siente inseguridad, pero es una percepción errónea. Eso sí, tenemos que mejorar la prevención, las patrullas y la presencia en la calle. 

– Entonces, ¿solo notan la crisis por la subida de robos? 

– La crisis no se nota en los datos globales sobre delincuencia, sino en la percepción de la falta de recursos y trabajo. Ha habido un aumento de nuestra participación en asuntos sociales. Nosotros también tenemos el deber de denunciar la situación de ciertas familias cuando, por ejemplo, acudimos a sus casas por lo que sea. Comunicamos lo que vemos a los técnicos y ellos se encargan de todo.

 

– Algunos vecinos y comerciantes han denunciado que se siguen produciendo hurtos al descuido en la calle del Castillo y alrededores. ¿Qué está ocurriendo allí?

– Las aglomeraciones en la calle del Castillo siempre han generado problemas. En las últimas navidades hemos denunciado a bastantes personas que robaron prendas, forzaron precintos de seguridad o utilizaron las técnicas con bolsas y papel platino para evitar el detector. Pero tampoco es que haya habido un aumento. ¿Cómo actúan? Uno comete el robo y le pasa el bolso, la prenda o la cartera a un compinche. Nosotros a lo mejor lo descubrimos, pero cuando vamos a identificarlo no lo podemos acusar porque no tiene nada. Luego están las personas de nacionalidad rumana que se hacen pasar por representantes de colectivos sociales para pedir dinero. Los hemos cogido y abierto diligencias, pero se archivan porque no hay base jurídica para demostrar que es delito. 

– ¿Qué sintió cuando vio las imágenes sobre los incidentes y atropellos en el tranvía?

– Que esa gente no sabe lo que hace. Parece que estén bajo los efectos de todo lo que se pueda imaginar. Yo confidencialmente ya había visto algunas de esas imágenes antes de que se divulgaran. Las que no había visto eran las del atropello de la Trinidad, en La Laguna. Y me sorprendió ver a esos tres elementos que la toman con el conductor tras tirar a su acompañante a las vías y poner en peligro su vida. Yo me pregunto qué les pasó por la cabeza aquel día y qué pensaron cuando luego vieron las imágenes. Algunos encima cuelgan ese tipo de imágenes en las redes sociales para demostrar lo buenos que son. Vamos a hacer todo lo posible para que eso no vuelva a ocurrir.

– ¿Han acabado esos actos de gamberrismo en el tranvía?

– Estamos trabajando los fines de semana desde que salieron las imágenes y hasta ahora no ha ocurrido nada. La parte que nos toca, desde la Residencia de la Candelaria hasta el Intercambiador, está bien controlada por la Unipol.

– ¿Es partidario de que la vigilancia también se haga dentro de los vagones?

– Hay agentes de la Unipol de paisano que van en los vagones. Pero meter a agentes uniformados en plenos carnavales, por ejemplo, no es efectivo. Van a quedar bloqueados ante las aglomeraciones. Yo soy más partidario de utilizar las cámaras y de que las patrullas recorran el camino del transporte para responder cuando se requiera con la máxima rapidez. 

– Hablando de carnavales, todos los años suelen circular noticias sobre supuestos sucesos salvajes a los que se les llega a poner nombre, como la sonrisa del payaso. ¿Son leyendas urbanas o alguna vez ha ocurrido algo así?

– Llevo 31 años trabajando en los carnavales para la Policía Local y jamás he visto nada sobre eso que se comenta en la calle. Eso de la sonrisa del payaso y cuentos de ese tipo son mentira. He pasado seis ediciones en los hospitales de campaña y nunca he visto a nadie llegar con alguna lesión asociada a ese tipo de hechos. ¿Que hay peleas? Sí. ¿Que se puede recibir un botellazo? Sí. Pero son cosas puntuales, que no debían surgir pero que forman parte de lo normal en una fiesta con tanta gente, con más de cien mil personas bailando y donde casi todos beben o se ponen con todo tipo de estupefacientes. 

– También se dice que los datos se falsean para no afectar la imagen del Carnaval. 

– Los datos que salen del servicio de seguridad ciudadana son reales al cien por cien. Nunca hemos falseado nada. Si decimos que hemos atendido a doscientos en un día es porque son doscientos. 

– ¿Cuál es más difícil, el operativo del derbi canario de fútbol o el del Carnaval?

– Bueno, a nosotros nos toca poco del derbi canario porque es competencia casi exclusiva de la Policía Nacional. Nosotros ahí nos limitamos a labores de apoyo. Ponemos a la Unipol a disposición de la Policía Nacional, pero nos limitamos a nuestras competencias. 

– El subdelegado del Gobierno, José Antonio Batista, les echó parte de culpa de que un centenar de coches resultaran dañados por los seguidores amarillos.

– Fue un desliz, pero no quiero entrar en las valoraciones que hagan otros. No es cuestión de echarnos culpas. Lo teníamos que haber evitado y todos somos culpables.

– Algunos sindicatos de la Policía Nacional expresaron hace unos meses sus quejas por una supuesta falta de coordinación con la Policía Local de Santa Cruz. ¿Existe este problema entre cuerpos de seguridad en la capital?

– Se ha sacado de contexto. La Policía Local de Santa Cruz no ha hecho nada que la ley no permita. Si yo vigilo a un señor del que me han dicho que vende droga en una plaza, la ley nos lo permite al ser un espacio público. Si han surgido roces, ha sido por el exceso de celo de ambas partes. No es que nosotros nos hayamos metido en sus competencias. Es un problema de interpretación del marco legal y este marco deja claro que la fuerza actuante, cualquiera que sea su ámbito de actuación y sus competencias, hará las primeras diligencias, y que solo dejará su función cuando acuda el fiscal, el juez o las unidades orgánicas de la Policía Judicial. Si estamos interviniendo, lo que no nos pueden decir es que lo dejemos. 

– El problema es que alguno de esos incidentes trasladó una mala imagen a las personas que en ese momento necesitaban atención.

– Al ciudadano le da igual que el agente vista de azul, blanco o verde. El ciudadano lo que quiere es que le resuelvan el problema. Los cuerpos de seguridad debemos dejar de mirarnos el ombligo y salir a la calle a dar seguridad. Y ahora más cuando tenemos un cuarto cuerpo en discordia, el de la Policía Canaria. Tenemos que resolver la coordinación porque si no esto se va a convertir en una locura. 

– Hilario Rodríguez, concejal de Seguridad, aboga porque la Policía Canaria termine asumiendo todas las competencias en las Islas. ¿Es usted de esa opinión?

– Ese es el objetivo con el tiempo. Como ya ocurrió con la Ertzaintza y los Mossos, la Canaria tendrá que ir asumiendo competencias. Eso sí, en su caso todavía hay que avanzar mucho porque se necesitarían medios humanos, materiales y mucha formación. 

– Un colectivo vecinal ha anunciado que prepara patrullas ciudadanas para vigilar el parque García Sanabria. ¿Qué opina de la idea?

– Es una equivocación que los vecinos se metan en cometidos que no les corresponden. Incluso si hicieran alguna detención, cometerían un delito. Aparte, en el García Sanabria no hay tantas denuncias. Ahora tenemos un servicio allí todo el día y no hemos observado nada extraordinario. Se dijo que había exhibicionismo y podrá recibir todo el reproche social que queramos, pero en la mayoría de los casos no es delito. Luego se habló de prácticas sexuales, que también se pueden producir en un portal de la calle del Castillo. Los vecinos pueden tener razón, pero todo se debe a las peticiones para que se activen las cámaras de seguridad.

– ¿Y cuándo se van a poner en funcionamiento esas cámaras?

– Ya lo hemos pedido varias veces y nos lo han denegado, y ahora hemos vuelto a insistir. La ley de cámaras de videovigilancia es muy garantista. Es difícil porque lo tiene que aprobar una comisión nacional formada por jueces, fiscales y técnicos de la administración nacional. Abogo porque la capital tenga más cámaras de vigilancia, pero para eso habría que cambiar las leyes. La ley pone en una balanza la seguridad y la proporcionalidad para proteger derechos fundamentales. Lo difícil es demostrar que hay una razón de peso para que la seguridad se imponga a esos derechos. Hasta ahora no hemos podido demostrar esa necesidad, por lo que habría que cambiar la legislación. 

– Tienen dos problemas con la Subdelegación: que no aporta los datos para encender las cámaras del parque y que los inhibidores de la Policía Nacional afectan a las frecuencias de radio de la Policía Local. ¿Ha observado algún tipo de ánimo obstruccionista por parte de la representación del Gobierno central en la Isla?

– En cuanto a los datos, las explicaciones que nos han dado son que no pueden establecer estadísticas por zonas concretas. Y la situación de los inhibidores sí nos causó muchísimos perjuicios porque no podíamos hablar por la emisora. Al parecer, los inhibidores estaban fuera de frecuencia e invadían las que utilizamos nosotros. El problema se ha ido solucionando y el ruido que teníamos antes ha ido desapareciendo. Es que parecía que estábamos hablando al lado de una motosierra. ¿Que hacen falta los inhibidores? Hombre, aquí en Canarias podemos dar gracias a que no hay acciones, como atentados, que justifiquen su uso. 

– Hay una confusión de señales de publicidad en la entrada de Añaza que ha hecho que algunos turistas terminaran en el barrio y sufrieran robos. ¿Qué ocurre exactamente en este punto?

– Hay gente que piensa, por un cartel publicitario que hay en el acceso principal de Añaza, que está accediendo al parque temático que se anuncia. Ha habido un montón de problemas por eso. El otro día detuvimos a los tres menores que estaban implicados en todos esos robos. Las víctimas no solo eran turistas, también gente de aquí que se despista. Llegaban a Añaza, un joven te obligaba a parar el coche y el otro sacaba el bolso y salía corriendo. Se han enviado escritos al Cabildo para que cambien esas señalizaciones. Algunas se han retirado, otras no. 

– ¿Es Añaza el punto más conflictivo de Santa Cruz? 

– Es uno de los mejores barrios de Santa Cruz. De vez en cuando aparece algún mal ejemplo, pero la Finca de la Multa o La Salud también tienen problemas. No podemos estigmatizar una zona concreta. Añaza sufre esa estigmatización, cuando es un barrio donde se está haciendo una labor social muy importante, sobre todo por parte de los propios vecinos.

– ¿Hay muchos José Carlos Mauricio en la capital?

– Hay alguno, no sé si tan grave como este caso, pero sí los hay. Me parece muy fuerte lo de José Carlos Mauricio, que una persona pública se vea metido en eso, aún a sabiendas de que es un delito. No es normal. Si a mí me pillan robando, me lincharían como a él.

 

FUENTE: www.laopinion.es