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Cámaras de vigilancia, alarmas y hasta protecciones en las ventanas es como los templos de la ciudad y que han sido saqueados, se protegen ahora contra la delincuencia.

Los seis templos que han sido robados en los últimos dos años han tomado medidas de seguridad como el reforzar sus puertas y ventanas con protecciones de fierro.

El Templo del Señor de la Misericordia ubicado en la colonia Bosques ha resguardado su altar con censores de seguridad que se activan al momento de que las personas se acercan; esto después de que personas abrieron con violencia el sagrario, el cual dejaron destruido con la intención de llevarse el cáliz al pensar que era de oro.

Este mismo sistema lo ha implementado el Templo de la Virgen de la Purísima Concepción en la colonia Tresguerras, en donde además se instalaron alarmas cercanas a las ventanas para que los ladrones no puedan entrar por dichos accesos.

Por su parte, en el templo de Tierras Negras, en el que la imagen estuvo desaparecida un año y medio, optaron por implementar medidas preventivas para no ser víctimas de la delincuencia. Aquí el altar mayor se encuentra protegido de manera doble; primero se enciende cuando alguien está a menos de un metro del cuadro de la Virgen de Guadalupe; y la segunda es activada si tocan la imagen.

El padre Carlos Sandoval Rangel, encargado del Templo del Sagrado Corazón en la colonia Jardines y del templo de la colonia Tresguerras, mencionó que incluso además de poner protecciones en las ventanas, los templos antes de ser saqueados estaban abiertos durante todo el día; pero a causa de los robos se ha decidido que estén cerrados por más tiempo y sólo se abran si existen personas que vayan a visitarlos.

Además, cada uno cuenta con vigilantes que están enclaustrados como personas civiles que acuden al templo pero en realidad están vigilándolo.

La dinámica es que si el cuidador observa que hay alguien que desea entrar al templo, lo abre mientras él también entra a rezar; y al momento de que el templo se queda solo, se vuelve a cerrar.

Lo cual sucede también en la comunidad de Soria tras el robo a las hostias consagradas; en donde se mantiene abierto sólo los días que se oficien misas como los fines de semana o cuando los grupos de evangelistas o de catecismo lo utilicen.