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  • Dos grupos policiales de Madrid y Santiago trabajan coordinadamente

  • Los investigadores reconocen la dificultad en el visionado de las cintas

  • Las huellas se analizan en un laboratorio de la Policía en A Coruña

  • Un ex trabajador niega que 'las llaves estuvieran puestas'

Las investigaciones para determinar el autor o autores de la sustracción del Códice Calixtino de la catedral de Santiago siguen su curso y, en los últimos días, la Policía ha decidido centrar sus esfuerzos en investigar a las personas que tienen una relación muy cercana con el archivo catedralicio, principalmente, a los usuarios de este espacio, así como a los trabajadores y religiosos que tienen un contacto cercano con él.

Los expertos dirigen sus pesquisas en cuatro direcciones; analizar a los investigadores que son usuarios del archivo catedralicio y que, habitualmente, acuden a él para realizar sus investigaciones; investigar a los trabajadores del archivo y a los religiosos que más contacto tienen con este lugar; visionar las cintas de las cámaras de seguridad y, por último, analizar las huellas recogidas en la cámara de seguridad donde se encontraba la obra.

En la investigación participan expertos de la Brigada de Patrimonio de la Comisaría Central de Madrid y de los agentes de la Policía Científica y Judicial de Santiago de la Policía Nacional. Ambos grupos trabajan coordinadamente desde el pasado miércoles, 6 de julio. Sin embargo, el peso de las investigaciones recae en los primeros, que son los especialistas en materia patrimonial y que son los que han cursado órdenes internacionales de búsqueda del códice a la Interpol. También se han puesto en contacto con policías especializadas en patrimonio de otros países para realizar averiguaciones sobre el posible paradero del manuscrito.

Análisis de huellas en A Coruña

Los agentes de la Policía Científica, en cambio, han trasladado todas las huellas y material que han recogido en las inspecciones oculares a un laboratorio que la Policía tiene en A Coruña y que cuenta con dispositivos de análisis digital de última generación.

"Las investigaciones se están llevando con mucho sigilo y, obviamente,todas las pequeñas cosas que puedan servir para la investigación permanecen en riguroso secreto", apuntan fuentes policales consultadas que aseguran que la Brigada de Patrimonio es "muy celosa" en su trabajo.

Sin embargo, apuntan que las investigaciones corren "a buen ritmo". "Lo difícil está siendo el visionado de las 400 horas de cintas y en las que aparece mucha gente", aseguran. Las cintas, además, proceden de varios espacios diferentes de la catedral, incluyendo el claustro, que también es visitado por los turistas que acuden al templo. Ahora, el trabajo de los investigadores es dilucidar qué relación existe entre las personas que aparecen en los vídeos y los usuarios del archivo.

Y es en ese punto donde se están centrando los agentes. Por eso, en los últimos días han estado llamando a declarar a trabajadores, religiosos e investigadores del archivo. Pretenden determinar el grado de conocimiento que tienen de las salas del archivo, así como de la cámara de seguridad y de los protocolos de seguridad del mismo.

Incógnitas

Esta investigación se centra en los usuarios y trabajadores habituales del archivo y no en los que han trabajado en estas dependencias. Así lo ha confirmado a ELMUNDO.es un documentalista que trabajó en el archivo hace seis años y que sigue sin entender cómo ha podido ocurrir el robo. "Los archiveros son muy profesionales", asegura.

Además, descarta que la puerta de la cámara de seguridad apareciera con las llaves puestas, ya que "eso era casi imposible" por la "meticulosidad" del deán y de los dos archiveros, los únicos que tenían acceso directo a esa habitación. "Quizá se refieren al cajón que contenía el códice, pero tampoco puede ser, porque no tiene llaves", apunta.

La Policía también ha seguido la pista de supuestos miembros de Hacienda que habrían pedido revisar cierto material del archivo. Pero, según las fuentes consultadas, estuvieron "siempre vigilados" por alguno de los archiveros oficiales.

 

FUENTE: www.elmundo.es