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Tras algunos meses de calma, las bandas latinas han vuelto a poner su sello de violencia en las calles de Barcelona y su área metropolitana. La muerte de un adolescente peruano apuñalado por otro de origen ecuatoriano en pleno corazón del distrito del Eixample pone de manifiesto el frágil equilibrio de convivencia en que se encuentran estos colectivos violentos de jóvenes. La víctima, de 17 años, pertenecía a los Latin Kings y al agresor, otro menor, de 14 años, se le identifica con otro grupo, la mara Salvatrucha (MS13).

Los hechos se produjeron sobre las 18.30 horas del miércoles en la estación de metro de Hospital Clínic. Las cámaras de seguridad de la estación demuestran que el agresor, la víctima y un amigo de éste se encontraron en la zona del vestíbulo –todo apunta a que se dieron cita allí por razones todavía desconocidas–. Sin embargo, los tres avanzaron en dirección a la calle atravesando un pasillo y las escaleras que llevan a la superficie. Son zonas donde no llega el objetivo de las cámaras, por lo que el momento de la agresión no quedó registrada en las grabaciones del sistema de seguridad del metro.

Durante ese tránsito, el menor de 14 años asestó una puñalada al chico de 17 con un cuchillo de cocina que llevaba oculto entre la ropa. La herida resultó mortal de necesidad. El homicida abandonó la zona a toda velocidad, mientras la víctima y su amigo se dirigieron hacia la puerta del hospital Clínic, que está a muy pocos metros. El acompañante del acuchillado dejó a su amigo en la entrada y se marchó. El herido fue atendido de inmediato, pero no hubo nada que hacer. Llegó vivo, pero porque se encontraban junto al hospital. Si los hechos se hubieran producido sólo un poco más lejos, la víctima no habría llegado vivo al centro sanitario. Se habría desangrado.

El amigo del fallecido desapareció, pero no se desentendió del todo de los hechos. Llamó por teléfono a la familia del chico, al que creía solamente herido, e informó de lo ocurrido. También dio muchos datos sobre el agresor; su descripción y probablemente el nombre o alias que pudiera usar o por el que se le conocía en los ambientes pandilleros. Los datos se difundieron a las patrullas. De inmediato, la policía autonómica desplegó una tupida búsqueda por los alrededores. Cabía la posibilidad de que el agresor, ya homicida pues se había producido ya la muerte de la víctima, se encontrara no muy lejos. Al menos, se sabía que no había tomado el metro.

El arresto del menor se produjo en las inmediaciones de un bar situado en la calle Urgell, cerca de la esquina con la calle Mallorca. El muchacho fue conducido a comisaría por los Mossos d’Esquadra y anoche se encontraba en manos de la Fiscalía de Menores. El joven arrestado se encuentra en el límite para poder resultar imputado. A partir de 14 años, y el sospechoso de ayer los tiene, el imputado responde ante la justicia, pero si hubiera tenido 13 años, 11 meses y 20 días, no. Hubiera resultado inimputable.

Este adolescente no es la primera vez que tiene problemas con la justicia, aunque nunca tan graves. En su historial hay antecedentes por robos con violencia, posiblemente atracos callejeros.

La policía autonómica localizó ayer el cuchillo de cocina que usó el detenido contra la víctima. El arma blanca estaba muy cerca de donde fue arrestado el chico.

El crimen pone en evidencia que el problema de estos colectivos de jóvenes violentos persiste y que las explosiones de violencia están siempre latentes, algunas incluso, como el miércoles, con resultados mortales.

La edad del agresor es un elemento relevante del suceso. No es que no existan pandilleros de esas edades, pero que pertenezca a una mara no es tan habitual. Las maras, como las MS13 –a la que el detenido dice pertenecer– o la M18 son grupos especialmente violentos que llegaron más tarde a Catalunya que otras pandillas como los mismos Latin Kings –a la que pertenecía la víctima mortal– o los Ñetas.

En ocasiones, algunos grupos de menores latinos toman prestados para definirse nombres de bandas muy conocidas y se hacen llamar así. Se desconoce si esta es la realidad en el caso presente. Los grupúsculos de MS13 que hay en Barcelona o en zonas comoel Baix Llobregat suelen aglutinarse en torno a algún recién llegado de Centroamérica y que procede de una rama genuina de la pandilla. Por ello suelen ser de mayor edad. Eso sí, los recién llegados enseguida buscan adeptos y formar su cohorte.

 

FUENTE: www.lavanguardia.es