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Viajar en el transporte público a algunas localidades de la Bahía se ha convertido otra vez en una experiencia de riesgo. La retirada de los agentes de seguridad privada que vigilaban el acceso a los autobuses interurbanos desde hace cinco años, ha tenido ya sus primeras consecuencias materiales y personales para la Empresa General de Transportes Comes. Solo dos meses han tardado en aparecer los primeros incidentes desde la supresión de dichos efectivos, poniendo así en entredicho la decisión adoptada por las administraciones.

El pasado domingo, el susto fue mayúsculo para quienes a primera hora de la mañana se disponían a tomar la línea que cubre el trayecto entre Cádiz y San Fernando en la parada de la Plaza de las Tortugas y que, en su mayoría, regresaban a casa después de una noche de fiesta. Allí comenzó una pelea entre casi medio centenar de viajeros que se trasladó al interior del vehículo y que perduró durante todo el trayecto sin que el conductor del vehículo pudiera hacer nada por sofocarla. Según la denuncia formulada ante la Policía Nacional por el trabajador de Comes, la trifulca comenzó sobre las siete y media de la mañana en el andén de acceso, cuando un grupo de 20 jóvenes comenzaron una pelea. Para evitar el peligro, el conductor cerró las puertas traseras de inmediato, una actitud que comenzaron a reprocharle otras 35 personas, al parecer conocidas de los supuestos autores de dicho enfrentamiento, que querían bajar para participar en la pelea. Finalmente, este grupo de usuarios bajó por la zona delantera y se enzarzó con algunos de los que estaban abajo en las mismas escaleras de acceso al vehículo. El conductor intentó entonces mediar entre los jóvenes, que respondieron quitando la máquina expendedora de billetes de su ubicación, aumentando la violencia de la situación hasta el punto que uno de los jóvenes-según el denunciante- aseguró que llevaba una navaja.

Ante tal episodio y para evitar posibles daños a otros usuarios, el conductor inició la marcha. Sin embargo, con ello no acabó el problema. Algunos de los amigos de los supuestos autores de los hechos, que habían intervenido en la discusión, comenzaron entonces a causar molestias en el interior del autobús durante el trayecto hacia San Fernando. Entre otros destrozos, rompieron hasta cuatro lunas del vehículo con los martillos de seguridad, los cuales fueron sustraídos, y desencajaron la puerta trasera, además de otras molestias poniéndose de pie en los asientos con las camisetas en las manos. Estos hechos se prolongaron durante todo el viaje hasta la primera parada de San Fernando, donde finalmente se bajó la pandilla.

A consecuencia de la tensión vivida durante todo el trayecto, el conductor tuvo que trasladarse hasta el Hospital Universitario Puerta del Mar, donde tuvo que ser atendido de una crisis de ansiedad.

Lamentablemente, este episodio podría repetirse durante los próximos fines de semana, ya que la ausencia de vigilancia o cámaras de seguridad en la flota de Comes complica las labores de la Policía para poder localizar a los autores. De hecho, desde que los agentes de vigilancia privada comenzaron a prestar sus servicios, este tipo de incidentes se redujeron de forma considerable. Trayectos como los de Cádiz y El Puerto de Santa María o Puerto Real, donde hasta entonces se habían producido numerosos altercados con los conductores, habían recuperado la normalidad. Sin embargo, parece que este nuevo recorte podría volver a desencadenar este tipo de incidentes y destrozos, poniendo en riesgo la seguridad de los viajeros, ya que el trabajador se ve expuesto a una distracción constante que podría tener sus consecuencias en la conducción.

FUENTE: ww.lavozdigital.es