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Miedo. Este es el sentimiento que ha dejado entre los trabajadores de Comes el episodio violento del pasado domingo. Los daños ocasionados por un grupo de jóvenes que viajaban en la línea que cubre el trayecto entre Cádiz y San Fernando ha vuelto a poner en entredicho la falta de seguridad en el transporte público y la indefensión de los ocupantes de los autobuses. Además, estos incidentes no son un hecho aislado, ya que todos los fines de semana, los conductores tienen que hacer frente a los insultos, vejaciones y amenazas de muchos de los que suben al vehículo a primera hora de la mañana tras una noche de fiesta. De hecho, desde el comité de empresa aseguraron que a consecuencia de estos hechos, ya se han producido algunas bajas laborales por depresión, de personas que incluso han tenido que ser atendidas en el hospital, así como costosos daños al patrimonio de la empresa.

Ante este panorama, los sindicatos ya han pedido a las administraciones responsables y a la empresa soluciones inmediatas. En un escrito elaborado por el comité de empresa, presentado ayer a Comes, han pedido la adopción de medidas de protección, como la instalación de mamparas, así como la puesta en funcionamiento de cámaras de vigilancia en tiempo real que garantice la tranquilidad del resto de viajeros. Los trabajadores también han pedido reducir el riesgo con sistemas de comunicación directa, inspectores, así como vigilantes de seguridad. «La seguridad de los conductores está por encima de todo, cueste lo que cueste. Además, otras empresas como Tranvías ya disfrutan de este tipo de instrumentos y los problemas se han reducido, ya que las cámaras frenan a muchos de estos jóvenes», apuntó el portavoz de los empleados, Francisco Rafael Ortiz de Galisteo.

Esta petición también se ha hecho extensiva a la Subdelegación del Gobierno en Cádiz y al Consorcio Metropolitano de Transportes, a quienes han exigido mayor presencial policial, en el primer caso, y el regreso de la vigilancia privada, en el segundo.

Sin embargo, la Policía Nacional confirmó ayer que esta petición no tendrá respuesta, ya que consideran suficiente el servicio de patrulla que se ocupa, de forma aleatoria, de vigilar las estaciones de trenes y autobuses durante todo el año. No obstante, puntualizaron que la presencia sí tendrá carácter permanente cuando se celebren fiestas importantes y se espere un incremento del número de usuarios.

En caso de que las medidas solicitadas por los sindicatos no se concedan de forma inmediata, los trabajadores ya han anunciado que tomarán medidas. De hecho, la legislación ampara a los empleados si deciden paralizar los servicios porque consideran que existe un riesgo inminente. Además, los conductores tienen derecho a impedir la entrada de los usuarios que, a su juicio, se encuentren en un estado o situación que atente al respeto debido a los demás.

Por esta razón, el comité mantendrá mañana viernes una reunión con la Inspección de Trabajo donde se le trasladará la situación actual y advertirán de la posible paralización del servicio durante las tres o cuatro primeras horas de la mañana durante los fines de semana si no se da respuesta a la situación y se garantiza la seguridad de los empleados.

Otra de las medidas adoptadas por el comité ha sido la de convocar a la Comisión de Seguridad en el Trabajo para poder atajar el problema. Con todas estas acciones emprendidas desde que se conocieron los hechos el pasado lunes, los sindicatos esperan encontrar soluciones inminentes «para que no tengamos que lamentarnos en un futuro inmediato», puntualizó Ortiz.

FUENTE: www.lavozdigital.es