Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies aquí. Si continuas navegando estás aceptándola.

La Fiscalía de Gipuzkoa solicita doce años de prisión para un ciudadano libanés que el día de San Sebastián de hace dos años violó a una mujer en el portal de su casa, en la capital guipuzcoana. La representación legal de la víctima, que en el proceso ejerce la acusación particular, reclama idéntica pena de cárcel. Horas antes de que perpetrara este delito, el acusado intentó agredir a otra mujer en el barrio de Gros.

Los hechos, según se describen en los escritos de calificación redactados por el ministerio público y la acusación particular, tuvieron lugar la mañana del 20 de enero de 2009. El inculpado Issam K., de 33 años, se encontraba sobre las 8.00 horas en el Boulevard donostiarra, a «donde había acudido con la finalidad de satisfacer sus instintos libidinosos», afirma el fiscal.

Las acusaciones precisan que el procesado se dirigió a la víctima, a quien ofreció dinero a cambio de mantener una relación sexual. El relato del ministerio público precisa que tras ser rechazado, el inculpado, ocultándose para no ser visto, siguió a la mujer hasta su casa con la única finalidad de «atacarla sexualmente cuando se encontrara desprevenida».

Al llegar al portal del inmueble en el que residía, el inculpado se introdujo con ella. Las acusaciones sostienen que el procesado buscó la «soledad y desprotección» que brindaba aquel espacio y se abalanzó sobre la mujer a quien intentó besarla.

Añaden que la víctima, «usando manos y pies», trató de resistirse. Su oposición, sin embargo, de poco sirvió ante los puñetazos que el agresor le propinó y la amenaza de un arma blanca que llegó a esgrimir. En el transcurso de la paliza, la víctima fue, además, arrastrada por el suelo e incluso perdió el conocimiento en un breve lapso de tiempo, indica la acusación particular.

Sin que la mujer pudiera oponer resistencia, el procesado la desnudó por la fuerza y la forzó sexualmente. Seguidamente, huyó del lugar.

Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió heridas, hematomas, erosiones..., lesiones en suma de las que tardó doce días en curar, indica el fiscal. Además, debido a lo acontecido, padece un trastorno psicológico de «estrés postraumático crónico» al que se suma «el sufrimiento moral derivado de estos hechos». La víctima permaneció 226 días de baja laboral.

Intentos fallidos

Dos horas antes de consumar esta violación, el acusado había intentado abordar a otra mujer en el barrio de Gros. Las investigaciones que en 2009 practicó la Guardia Municipal de San Sebastián permitieron concluir que Issam K. había seguido aquella mañana a una joven hasta su domicilio, en la calle Zabaleta. Al llegar al portal, la chica extrajo las llaves, abrió la puerta y sin percatarse de que estaba siendo vigilada, se encaminó hacia el interior. Apenas había dado dos pasos cuando observó que un individuo, a quien no conocía, también pretendía acceder al portal. La presencia del extraño le llevó, en un movimiento instintivo, a empujar la puerta y a cerrarla antes de que el sospechoso se lo impidiera.

El presunto agresor trató entonces de convencerla para que abriera, si bien ella hizo caso omiso a sus palabras. Seguidamente, la joven extrajo el teléfono móvil y simuló que estaba hablando, lo que hizo que el desconocido se alejara. La rapidez con la que la chica actuó le salvó de un ataque.

El segundo intento se produjo poco tiempo después. Un conductor informó telefónicamente a la Guardia Municipal de la extraña conducta de un individuo que seguía a cierta distancia a una mujer por la zona del paseo Duque de Mandas. En este caso, por motivos que no han quedado acreditados, el inculpado desistió en la persecución.

La identificación del autor de la agresión fue posible tras una laboriosa investigación de la Guardia donostiarra que examinó todas las cámaras de seguridad de los edificios por los que la mujer agredida había pasado. En uno de ellos, en el de la Diputación, el objetivo captó cómo la víctima era seguida por un individuo, cuya descripción coincidía con la del sospechoso.

Por la violación consumada, la Fiscalía y acusación particular reclaman doce años de prisión para el inculpado. El ministerio público solicita también que indemnice a la mujer con 650 euros por las lesiones, con otros 600 por las secuelas psicológicas y con 15.000 más por los daños morales.

La acusación particular, representada en el proceso por el abogado Miguel Castells, solicita una medida de alejamiento respecto a la víctima de diez años y que indemnice a la mujer con 44.000 euros por los días de baja, las lesiones, secuelas y el daño moral sufrido. En el proceso también está personada la Asociación Clara Campoamor que pide doce años de prisión.

 

FUENTE: www.diariovasco.com