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as campañas de seguridad vial de la Dirección General de Tráfico (DGT) tienen como objetivo concienciar a la sociedad del grave problema de los accidentes. Muchos recordamos el famoso anuncio protagonizado por el estadounidense Stevie Wonder y su Si bebes no conduzcas. Corría el año 1986, y por aquel entonces los spots de la DGT tenían un tono amable. El eslogan no ha perdido vigencia y, pese al tono suave de la campaña, tuvo un impacto enorme en los españoles. Prueba de ello es que, casi 25 años después, seguimos recordándolo.

La pasada semana la DGT puso en marcha una campaña especial de concienciación y vigilancia del consumo de alcohol al volante coincidiendo con estas fechas, tan cercanas a la fiestas, en que se celebran multitud de comidas y cenas de empresa. El control de la ingesta de alcohol y la velocidad son los ejes centrales para la DGT estas navidades.

Además, la operación especial de tráfico de Navidad se desarrollará entre las 15.00 horas del jueves día 23 y la medianoche del domingo 9 de enero. Durante estas fechas tan señaladas, la DGT prevé que de los 16.575.000 movimientos estimados en la red viaria estatal, 1.823.000 se produzcan en las carreteras gallegas, es decir, el 11 por ciento estará concentrado en Galicia. Para el control de estos movimientos, dispondrá en la comunidad de 161 cámaras de televisión, 203 estaciones de toma de datos, 78 sensores de variables atmosféricas en las carreteras y 216 paneles de mensaje variable.

Por provincias, la DGT apunta como puntos conflictivos por un mayor número de desplazamientos en la de A Coruña, la AP-9, A-6, AG-55, Ac-12, AC-11, AG-11, N-550, N-651, AC-552, AC-173 y AC-543. Por su parte, en la de Pontevedra, se prevé mayor afluencia de vehículos en la A-55, A-52, N-550 y N-640; en la de Ourense, en la N-120, N-525, OU-540; mientras que en la provincia de Lugo no se prevé ninguno por gran número de desplazamientos, sino por condiciones meteorológicas por nieve o hielo, así como en otros puntos de la comunidad.  

Efectos del alcohol. Durante 2009, según datos de Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, se realizaron análisis toxicológicos a 923 conductores fallecidos en accidentes, de los que 277 presentaron una tasa superior a 0,30g/l.

Tráfico recuerda que la ingesta de alcohol no solo está relacionada con una mayor accidentalidad, sino que también repercute en una mayor mortalidad, al ser un factor relacionado con un peor pronóstico en las lesiones sufridas, y subraya que aún con tasas de alcoholemia dentro de lo permitido, el nivel de riesgo de accidente de tráfico se multiplica.

Pero no solo los conductores tienen riesgo de sufrir un accidente si conducen bajo los efectos del alcohol, los peatones, como los usuarios más débiles de la vía, también tienen que estar en pleno uso de sus facultades para transitar sin correr peligro.

Mala percepción de su entorno, pérdida de visión y mayor asunción de riesgos son algunas de las consecuencias que se derivan de la ingesta de alcohol, aumentando la posibilidad de sufrir un atropello. Según consta en la Memoria del año pasado del Instituto Nacional de Toxicología, de los 211 análisis toxicológicos que se realizaron a peatones fallecidos en accidentes de circulación, el 42% presentaron resultados positivos en sangre a alcohol y/o drogas y/o psicofármacos.

Es por ello que la DGT recuerda que los límites máximos legales de ingesta de alcohol son, para los conductores en general, de 0,5 gramos por litro en sangre o de 0,24 miligramos por litro en aire espirado. Pero para los conductores profesionales y para los noveles, bajan a 0,3 gr/l y 0,15 mlg/l.

Si bebemos y conducimos, según la cantidad de alcohol sufriremos distintas consecuencias. De 0,3 hasta 0,5g/l estaremos en el inicio de la zona de riesgo. El peligro de sufrir un accidente se multiplica por dos. Físicamente habrá un aumento en el tiempo de reacción, subestimaremos la velocidad a la que circulamos y comenzaremos a notar problemas de coordinación. Se considera zona de alarma si arrojamos una tasa de 0,5 a 0,85g/l. En este momento el riesgo de accidente se multiplica por 5 y las consecuencias serán una peor percepción de la distancia y problemas de visión.

De 0,85 a 1,5g/l en sangre estaríamos en zona de conducción peligrosa y el riesgo de sufrir un accidente se multiplica por 9. Sufrimos graves problemas de percepción, grandes dificultades de atención y coordinación y un incremento de la somnolencia. Y finalmente, en la zona de conducción altamente peligrosa, de 1,6 a 2,5 gramos por litro, sufrimos graves problemas de percepción, atención, control y coordinación.

Además de la consiguiente pérdida de puntos en el carné, la ley tipifica como infracción muy grave la conducción de vehículos habiendo ingerido bebidas alcohólicas con tasas superiores a las permitidas y, en todo caso, la conducción bajo los efectos de estupefacientes, psicotrópicos y cualquier otra sustancia de efectos análogos. También tipifica como infracción muy grave incumplir la obligación de todos los conductores de someterse a las pruebas de detección alcohólica.

Así, con tasas superiores a 0,60 mlg/l en aire o 1,2 gr/l en sangre las penas son prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses y trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir desde uno hasta cuatro años. Y si el conductor se niega a realizarse la prueba se enfrenta a prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

 

FUENTE: www.elcorreogallego.es