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Inquilinos del 57 de General Sanjurjo intentan que vigilen un piso que se anuncia como lugar de citas.

Guardias en el portal como medida disuasoria es la última propuesta, tras presentar quejas ante distintas instancias, a la que recurrirán residentes en el número 57 de General Sanjurjo para acabar con el continuo trajín que les suponen los visitantes a la primera planta.

Han localizado en Internet anuncios sobre su edificio como punto de encuentro de contactos sexuales y aseguran que las llamadas al telefonillo a horas intempestivas de personas reclamando servicios y la «continuas entradas y salidas de personas ajenas a la comunidad a cualquier hora del día» han generado un clima de inseguridad entre parte de los vecinos. Han presentado denuncias ante la Policía Nacional, la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento, para que investiguen los hechos, ante el temor que allí se lleven a cabo actividades ilícitas.

La primera planta estuvo en el pasado ocupada por un centro médico y los vecinos han solicitado al Ayuntamiento información por si ese local tiene algún tipo de licencia de actividad, desde los servicios municipales se ha informado de que no se ha expedido ninguna. En el edificio residen 24 vecinos y aseguran que en los últimos meses han registrado varios incidentes de vandalismo y temen que el asunto vaya a más.

Los vecinos pusieron cámaras de seguridad en el portal para mejorar la seguridad, pero el cartel de aviso ha sufrido diversos daños. En octubre fue quemado de madrugada, en noviembre fue arrancado, al igual que los que que había en el interior del portal. Las cámaras de seguridad registraron el incidente, pero la persona que lo hizo solo se sabe, según las imágenes que se grabaron, que «es alta, con pasamontañas y abre el portal con las llaves», según consta en la denuncia ante la Policía Nacional. Aseguran que por contra apareció, junto al cuarto de la limpieza, un cartel con una mujer desnuda con el lema «zona vigilada por cámaras», que atribuyen a una mofa por sus intentos de solventar un problema de convivencia. Residentes en el inmueble aseguran que sienten temor, ya que no han conseguido mediante el diálogo mejorar la situación.

«En ocasiones los clientes llaman a varios vecinos solicitando servicios a altas horas» comenta un afectado.


FUENTE: www.lavozdegalicia.es