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Sin necesidad de huir a una isla desierta ni recluirse en los confines del mundo, existe una solución que permite mantenerse al margen de esas fórmulas de marketing directo que hacen que cada vez sea más habitual que llegue publicidad con nombre y apellidos a nuestro correo postal, electrónico, teléfono móvil o incluso, en forma de llamadas al propio domicilio.

La Oficina Comarcal de Información al Consumidor (OMIC) de Oarsoaldea informa de la existencia de un servicio de exclusión publicitaria integral que gestiona la Federación Española de la Economía Digital (www.adigital.es), el denominado Lista Robinson.

Ander Poza, presidente de la Agencia de Desarrollo Comarcal Oarsoaldea y concejal de Desarrollo económico del Ayuntamiento de Pasaia, explica que cualquier persona puede inscribirse en la Lista Robinson de forma gratuita y sencilla a través de www.listarobinson.es.

«Sólo es necesario marcar en la casilla correspondiente el o los medios a través de los cuales no se desea recibir publicidad: correo postal o e-mail, teléfono móvil, SMS o teléfono fijo», señala el edil.

Los anunciantes, por su parte, tienen la obligación de consultar estos ficheros cuando realicen campañas en las que utilicen datos no facilitados por sus propios clientes, como se recoge en el Reglamento de desarrollo de la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos).

Derecho de oposición

En el caso de que no se desee recibir publicidad de las empresas, aun siendo cliente, a los consumidores les queda lo que se califica de «derecho de oposición».

Desde la OMIC de Oarsoaldea aclaran que consiste en hacer llegar a la empresa el deseo de que utilicen tus datos exclusivamente para el servicio contratado (facturación, etc.). Aunque algunos expertos señalan que con una llamada sería suficiente, se recomienda hacerlo por escrito mediante los formularios que pone a disposición la Agencia de Protección de Datos, encargada de regular la LOPD (www.agpd.es).

Las empresas y entidades anunciantes pueden acceder a los ficheros de la Lista Robinson de dos maneras: una gratuita, para consultas puntuales y otra de pago, que posibilita la descarga, bien una única vez o cuantas sea necesario durante un año. Muchos usuarios ven ahí el peligro que puede suponer que la propia lista Robinson se convierta en una base de datos, previo pago, para los anunciantes.

Quienes se quieran registrar en esta lista deben saber también que su validez comienza en el plazo de tres meses desde el día después de la inscripción. No es algo instantáneo puesto que sus datos pueden estar siendo utilizados justo en el momento en el que se produce el registro.

Efectividad

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es que tienen que coincidir todos los datos -caracteres, números y hasta los espacios- que tiene la empresa con los que el usuario facilite al registrarse en la lista.

No hay que olvidar que esta iniciativa surge de la necesidad de buscar el equilibrio entre el derecho fundamental a la protección de datos y el legítimo tratamiento de los mismos por parte de las diferentes entidades.

En cuanto a la efectividad de estas listas, la respuesta de la OMIC es clara: «Siempre es más efectivo que no hacer nada». Además, hay que recordar que los anunciantes que no respeten los datos de los usuarios registrados en la Lista Robinson, pueden ser denunciados ante de la Agencia de Protección de Datos (AGPD) y sancionados económicamente.

 

FUENTE: www.diariovasco.com