Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies aquí. Si continuas navegando estás aceptándola.

Un total de 18 nuevas cámaras de videovigilancia se instalan estos días en Galapagar, repartidas en puntos tanto del casco urbano como de las urbanizaciones más alejadas del centro. Además de su función de control y vigilancia del tráfico y edificios públicos, las cámaras tienen un importante carácter disuasorio y su capacidad para vigilar las 24 horas del día de forma continuada permite actuar y prevenir cualquier posible hecho delictivo, lo que otorga a los vecinos una mayor sensación de seguridad en su día a día. Esta última fase llega ahora gracias a una inversión de 146.000 euros, que permitirá instalar este sistema en puntos como a plaza del Torero José Tomás, las calles Torrelodones, Pedriza y Soberanía, la carretera Pinar de Puente Nuevo, el acceso a la urbanización El Congosto, la M-510 a la altura del Puente del Herreño o el Camino de Navatornera. De las 18 nuevas cámaras, 10 serán fijas y 8 de tipo 'domo', un modelo de cámara móvil que puede girarse en todos los ángulos y dispone de un potente zoom. Tras la implantación de este sistema, hace ahora 4 años, el Equipo de Gobierno municipal ha ido ampliando progresivamente el número de cámaras hasta llegar en la actualidad a más de 70 repartidas en todo el municipio. Una instalación que ha respondido además, deseosos de contar con este sistema, por su especial carácter disuasorio en materia de delincuencia. Para el alcalde de Galapagar, Daniel Pérez Muñoz, “la prioridad es que los vecinos se sientan seguros pues, más allá de las cifras oficiales, lo importante es que vivan con tranquilidad, perciban que la Policía está cerca de ellos y que su Ayuntamiento trabaja volcado en este sentido, actuando con determinación y efectividad ante la delincuencia”. Este sistema de videovigilancia ha sido gran apoyo en el trabajo de la Policía Local, siendo clave para determinados casos, como la detención de una pirómana que pretendía prender fuego en una finca en la zona de San Gregorio, además de que ha permitido detectar a jóvenes graffiteros que se dedicaban a ensuciar las fachadas de la localidad.