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Una empresa de transportes de Valladolid pierde este año 17.000 litros de gasóleo en 15 robos

El último robo, y uno de los más osados, tuvo lugar en torno a las diez de la noche del pasado jueves, cuando dos encapuchados volvieron a saltar la valla del estacionamiento de camiones de la empresa de transportes Cafaes, cargando un sinfín de garrafas. Eso a pesar de que al otro lado de la nave central estaban dos trabajadores cambiando las plataformas de las cabezas de sus camiones.

«Lo único que hemos conseguido hasta ahora es ver en directo por el móvil cómo los ladrones volvían a robar el gasóleo de nuestros camiones», lamentaba este viernes Carlos Asensio, gerente de Cafaes, cuyas instalaciones suman este año más de quince asaltos en los que los autores se han llevado más de 17.000 litros de combustible, una cantidad nada desdeñable que se traduce en un botín de 20.000 euros.

«No se cortan ni un pelo, saben perfectamente que tenemos cámaras y, en esta ocasión, tampoco les importó que hubiera aún gente en la empresa», lamenta el propietario, que en ese momento se encontraba precisamente en un restaurante próximo, situado a escasos trescientos metros de su empresa, «atento a las cámaras de seguridad por si se producía otro salto». De manera que cuando conectó el móvil al sistema de videovigilancia se topó con los dos autores sacando el combustible del depósito de uno de sus camiones.

Asalto en directo grabado por las cámaras de seguridad

«Lo vi en directo, así que avisé a la Policía y me fui para allá en coche», relata la víctima, que llegó a tiempo de encontrarse con los tres delincuentes –un conductor y los dos autores materiales del robo– a bordo de un coche, un Seat Altea rojo del que pudo coger la matrícula. «Estaban saliendo por un caminillo que discurre por la parte trasera de las instalaciones, junto al canal, y decidí salir detrás de ellos», recuerda Carlos, quien inició la persecución por la autovía. «Me vieron, claro, y tampoco se cortaron un pelo a la hora de pararse en el arcén en mitad de la ronda, bajarse del coche y salir amenazándome con barras de hierro», relata el empresario, que optó por seguir adelante sin parar.

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El tercero en cinco días

Los delincuentes consiguieron huir antes de la llegada de las primeras patrullas. «Se me escaparon por poco, pero es que tampoco es cuestión de que te den una paliza», lamenta Carlos, quien recuerda que este último asalto fue el tercero en cinco días: «Esta vez se llevaron unos setecientos litros, pero es que nos robaron el día antes y el domingo anterior».

Y así suma ya más de una quincena de denuncias en la Comisaría de la Policía Nacional por otros tantos asaltos, en los que los delincuentes «se han llevado ya más de 17.000 litros valorados en unos veinte mil euros».

Un duro golpe para una empresa familiar que levantó el propio Carlos Asensio hace veinticinco años. «Nunca nos había pasado nada parecido, más allá de algún robo puntual, pero lo de ahora es muy grave y te hace sentir una gran impotencia», reconoce el dueño de Cafaes antes de incidir en que lo único que pide es que «los policías incrementen la vigilancia y hagan lo que puedan para detener a estos ladrones».

Las vigilancias realizadas por la propia víctima y las grabaciones de las cámaras han permitido a los agentes contar a día de hoy con las placas de las matrículas de dos de los coches utilizados por una banda que siempre «actúa de la misma forma». Los ladrones estacionan el turismo en un sendero que discurre entre el canal y la empresa de transporte, habitualmente en torno a la medianoche, y dos de ellos saltan la valla por este punto. «Siempre llevan gorras, bragas o sudaderas con capuchas para ocultar sus rostros». Uno de ellos tira las garrafas al interior (cada una de 25 litros) y después sacan el combustible de los depósitos de los camiones «al estilo tradicional», es decir, «metiendo una goma, absorbiendo y llenando las garrafas».

Cerca de cuarenta garrafas

El propio Carlos y los agentes llegaron a sorprender en una ocasión a los delincuentes justo antes de entrar a las instalaciones. «Nos precipitamos y lo único que pudieron hacer los policías es intervenir 37 garrafas vacías», lamenta el empresario, quien recuerda que en otra ocasión también «llegó la patrulla a tiempo cuando estaban dentro en plena faena, pero lograron escapar».

Pero ni las patrullas ni las cámaras de videovigilancia o la presencia de trabajadores han conseguido cortar la sucesión de robos en la empresa de transportes Cafaes. «Intentaremos subir las vallas, mejorar la seguridad..., pero a estos ladrones parece que todo les da igual», concluye Carlos Asensio.

Fuente: elnortedecastilla