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Además de dejar en evidencia las más que cuestionables medidas de seguridad que debían proteger el llamado búnker de la droga en Cádiz, el robo de cerca de 400 kilos de sustancias estupefacientes -la mayoría cocaína- va a tener previsiblemente repercusiones internas en el seno de la Comisaría provincial. Los sistemas de vigilancia no fallaron del todo, como adelantaba ayer LA VOZ en la crónica de un asalto que va a hacer historia por el volumen de lo sustraído. La alarma no sonó en la central cuando los ladrones violentaron la puerta de acceso al almacén, pero las cámaras de vigilancia que hay en el interior del parque móvil sí funcionaron. Hasta el punto que grabaron cómo dos encapuchados se colaban por una ventana lateral que da a la calle Brunete y movieron los objetivos para que no enfocaran a la entrada del almacén.
Este detalle de la investigación es prioritario para esclarecer un asalto que parece no ser obra de ninguna banda profesional y especializada, cuyos miembros evitan ser grabados y optan por neutralizar todas las medidas de seguridad aplicando las más avanzadas tecnologías. Sirva de ejemplo el golpe perpetrado el año pasado en Málaga, donde los autores desactivaron todos los sistemas de vigilancia y destruyeron cualquier posible prueba. Casi un año después, ese robo sigue siendo toda una incógnita.
En el caso de Cádiz, las cámaras de seguridad que hay dentro del parque móvil de la calle Granja de San Ildefonso -al fondo de esas instalaciones se construyó el almacén- son controladas desde la garita o 'pecera' de la Comisaría Provincial, donde siempre hay al menos un funcionario policial ejerciendo labores de 'puerta'. Ese agente tiene un monitor donde llegan las imágenes que toman los sistemas de videovigilancia del edificio del Cuerpo Nacional en Fernández Ladreda -donde se expiden los pasaportes y documentos de identidad-, la sede principal de la Policía en Cádiz y las que se graban dentro del parque móvil.
Pese a que las cámaras grabaron la entrada de los dos encapuchados, nadie dio la voz de alerta en la garita de la Comisaría. Tampoco se dieron cuenta que los objetivos de los sistemas de videovigilancia del búnker estaban enfocando hacia otro lado y estaban captando otras zonas porque el robo fue detectado dos días después (el domingo). En concreto, fue el chófer de una autoridad política de la provincia el que se dio cuenta que la puerta estaba forzada y avisó a la Policía, que de inmediato tomó el escenario del asalto para iniciar la investigación.
Este detalle del caso está siendo investigado por los agentes encargados de las pesquisas para aclarar qué falló en la vigilancia de esas imágenes. Ya han enviado un primer atestado al juzgado de Instrucción nº 4 de Cádiz, que se ha hecho cargo de las diligencias.
Dicho informe, emitido por la UDYCO y la UDEV de la Comisaría Provincial, tan solo hace referencia al 'modus operandi' que llevaron a cabo los ladrones para hacerse con una fortuna en droga. Pero no detalla en qué situación estaban los sistemas de vigilancia, cuáles fallaron y qué pudo ocurrir para que nadie se percatara de que las cámaras del parque móvil habían sido reorientadas. Se prevé, dado que la investigación acaba de empezar, que esos aspectos sean plasmados en ampliaciones posteriores del atestado inicial.
Ayer se celebraba la festividad del patrón del Cuerpo Nacional marcado por el robo de droga. El subdelegado del Gobierno, Javier de Torre, no se salió del guión marcado por la Delegación del Gobierno que ha decretado silencio hasta que no se aclaren las circunstancias de este suceso. Solo confirmó que se están investigando todas las hipótesis y que no se van a reforzar los sistemas de seguridad hasta que no se aclare lo ocurrido en un almacén que sigue guardando miles de kilos de droga.
En Sevilla, el jefe superior de Policía de Andalucía Occidental, Miguel Rodríguez Durán, sentenciaba: «Los que robaron la droga , conocían muy bien el lugar».