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El asalto a la Base General Menacho en la localidad de Bótoa, en Badajoz, que tuvo lugar el pasado lunes se ha saldado con la detención de cuatro militares. Así lo ha anunciado este martes la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien ha explicado que se ha procedido a este arresto por haber sido "como mínimo" responsables de "negligencia" en el robo de una treintena de armas cuyo precio supera los 30.000 euros. Pero el principal partido de la oposición no habla de responsabilidades, sino de culpas y dice que lo sucedido es propio del "Ejército de Gila". A juicio del senador "popular", Ovidio Sánchez, "al final la culpa es del cabo de guardia", ha dicho haciendo referencia a Chacón a quien acusa, entre otras cosas, por sus recortes en el presupuesto de Defensa.

En la sesión de control al Gobierno en el Senado, la ministra de Defensa ha anunciado el arresto de un sargento, un cabo y dos soldados que formaban parte del equipo de guardia la noche en que tuvo lugar en la Base General Menacho en la localidad de Bótoa el robo de 25 fusiles y diez pistolas. Los arrestos son el resultado de la investigación interna desarrollada por el Ejército de Tierra. 

"No fallaron los medios técnicos, fallaron las personas", ha destacado Chacón después de explicar las medidas de seguridad con las que cuenta la base, reforzadas tras un primer intento de robo hace tres años. La responsable de Defensa ha especificado que la noche del pasado 28 de febrero el fallo fue de "algunos de los miembros del equipo de guardia".

En concreto, ha detallado que la base cuenta con 44 cámaras de seguridad, un cierre perimetral doble con sensores de movimiento, un centro de control con seis monitores y alarmas en todos los lugares sensibles de la base, así como un equipo de guardia las 24 horas compuesto por 12 militares que trabajan un día de cada cinco y los otros cuatro se dedican a la formación en tareas de seguridad. 

Además, desde el robo frustrado de 2008, la base cuenta con una unidad de seguridad permanente con 63 efectivos "con dedicación exclusiva a tareas de seguridad" y la armería que fue objeto del asalto tiene "tres alarmas", una magnética en las dos puertas, otra volumétrica con dos sistemas infrarrojos y una tercera acústica y luminosa.

La ministra ha anunciado los arrestos al responder a la pregunta del senador del PP, Ovidio Sánchez, quien le había interrogado por las medidas de seguridad que estima que "fallaron" esa noche. Tras la intervención de la ministra, el senador "popular" no se ha dado por satisfecho y, tras lamentar que las cosas han "cambiado muy poco" y "al final la culpa es del sargento", ha insistido en conocer "quién entró".

A juicio de Sánchez, esa noche "fallaron los medios materiales y también los personales", porque cuando llegaron los militares de guardia "se habían marchado ya" los asaltantes. "La gente que entró en la base estuvo dos horas y media, y no estarían para completar el servicio militar. Da la sensación de que somos el Ejército de Gila", ha dicho el senador.

MÁS CON MENOS
Pero para Sánchez, en última instancia la culpa es de Chacón y de sus recortes en el presupuesto del Ministerio de Defensa. "Este año el 16 por ciento y el año pasado el 30 por ciento en inversiones. ¿Sabe qué dice el Ejército? Que no pueden hacer más con menos medios y que no pueden cubrir los servicios", ha afirmado.

"Al final la culpa es del cabo de guardia... La culpa es suya porque lleva muy mal ese Ministerio, no atiende a las sugerencias del propio Ejército y desprotege a la propia tropa de la que estamos especialmente orgullosos por sus misiones de guerra y de paz", ha concluido el dirigente "popular".

La respuesta de Chacón ha sido de reproche. La ministra ha criticado al senador por "frivolizar" con un asunto como éste y ha insistido en que el informe elaborado por el Ejercito de Tierra ha concluido que "todos los medios técnicos no sólo eran adecuados, sino que funcionaron" y además han proporcionado "valiosísima información".

"Algún día tendrá que venir a pedir disculpas", ha asegurado Chacón, quien ha pedido a los "populares" que hagan "su trabajo" como está haciendo el Ejército, los jueces y la policía, en lugar de tratar de "sacar tajada política de un hecho tan grave".

ENTRE 2 Y 30 DÍAS DE ARRESTO
En un comunicado hecho público coincidiendo con la comparecencia de la ministra en la Cámara Alta, el Ejército de Tierra ha explicado que los cuatro militares han sido sancionados "por inexactitud en el cumplimiento de sus obligaciones", una "falta leve que comporta arrestos que van desde 48 horas a treinta días".

Según informaron a Europa Press fuentes militares, se trata del jefe de servicio de guardia, el encargado de visionar las cámaras de seguridad y los dos miembros de la patrulla encargados de acudir a los puntos donde saltaron las alarmas. El sargento arrestado es el militar de mayor rango que estaba esa noche. Uno de los soldados estaba en el centro de recepción de imágenes, y el otro patrullaba, junto con el cabo.

Estos arrestos no están relacionados con los autores materiales del robo y con el posible cómplice que les pudo ayudar desde el interior, según han precisado fuentes policiales. La investigación sigue la pista de que alguien de la base pudo proporcionarles información y ayuda, dado el modo en el que se desarrolló el asalto.

Todos los militares que formaban parte de la guardia en la noche de los hechos ya habían sido relevados del servicio de seguridad, por decisión del Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), general Fulgencio Coll, desde el pasado miércoles día dos de marzo. 

Ese mismo día, el JEME también decidió que el coronel responsable de la seguridad de la base pasase en comisión de servicio a colaborar exclusivamente con todos los órganos investigadores, con el objetivo de dar máxima prioridad a las investigaciones en curso. Desde entonces su responsabilidad ha sido asumida por el segundo jefe de la Unidad de Servicio de Base (USBA).

MÁS 30.000 EUROS EN ARMAS
En el robo de veinte fusiles de asalto HK G36 y diez pistolas Llama M-82 perpetrado en la Base General Menacho del Ejército de Tierra de Bótoa, los autores del asalto "conocían muy bien" por dónde se movían. Así lo indicaron las propias fuentes militares, que calificaron como "fácil" llegar a esta conclusión, dado que la base cuenta con un recinto muy grande y el robo fue realizado de una manera "muy rápida" y bien organizada. 

El precio del total de treinta armas supera los 30.000 euros. Aunque el Juzgado Militar número 12 de Madrid es el encargado de dirigir la investigación del robo, por lo que se ocupa de ello la Guardia Civil, paralelamente el Ejército de Tierra ha abierto una investigación interna para aclarar lo sucedido y esclarecer si entre los responsables del robo hay alguien de la unidad.

Los fusiles de asalto HK G-36 rondarían actualmente los 1.500 euros. Estos fusiles de la alemana Heckler und Kuch, con un calibre 5,56 mm, pueden efectuar hasta 750 disparos por minuto, con un cargador que admite 30 cartuchos. Por sus características, no está permitida su venta en el mercado civil.

En la Base Menacho hay aproximadamente 3.000 militares y un número muy reducido de civiles. En ella está asentada la Brigada Mecanizada "Extremadura" XII del Ejército de Tierra.

La investigación está en manos de la Guardia Civil, que ha decretado el secreto de sumario, pero también se ocupa de una investigación interior el Ejército de Tierra, con la que se pretende zanjar la cuestión de si entre los responsables del asalto hay alguien de la unidad.

 

FUENTE: www.diariosigloxxi.com