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Finaliza la primera semana del juicio por la muerte del capo colombiano, Leónidas Vargas, asesinado a tiros en un hospital de Madrid. En esta primera semana ha habido más de una sorpresa, como la muerte repentina del único testigo que vio la cara del asesino o la desaparición de otro.    

07:43 de la tarde. La cámara de seguridad de la quinta planta del hospital Doce de Octubre de Madrid capta al asesino de Leónidas Vargas, jefe de un conocido cártel colombiano. Cinco disparos acabaron con su vida, tres a quemarropa, uno en la barbilla, dos en el cuello y dos en el tórax.

Esta es la única prueba hasta el momento contra Jonhatan Andrés Ortiz. Ya comenzado el juicio y ante el estupor de los abogados, el magistrado anuncia que el principal testigo, el compañero de habitación de Vargas, ha muerto repentinamente sin dar más explicaciones. Se presenta como prueba su declaración ante la policía. La defensa argumenta que en aquel testimonio, Emilio reconoce haber visto la cara del sicario pero éste no se encuentra entre los siete imputados.

Otro testigo importante, un guarda jurado que aquella tarde del 8 de enero de 2009 vigilaba las cámaras de seguridad del hospital está en paradero desconocido. Sí han declarado las enfermeras, una de ellas dice haber visto al sospechoso. Un metro setenta, piel oscura y acento sudamericano. Vestía una chaqueta de chándal negra y gorra blanca. Pero no lo vio salir de la habitación 543.

En la sesión en la que los siete imputados tenían la palabra: niegan su relación con los hechos. La fiscalía pide entre 28 y cinco años de prisión por lo que describe como una oficina de cobro. Por delante, dos semanas más de juicio.

FUENTE: www.ondacero.es