La policía del Capitolio aumentó hoy las medidas de seguridad tras el tiroteo del sábado pasado en Tucson (Arizona), que ha tenido repercusiones en la agenda legislativa del Congreso y ha suscitado un llamado a mejorar la protección de legisladores.

Mientras los miembros del Congreso se sumaban hoy al minuto de silencio en el ala Este del Capitolio en honor a las víctimas del tiroteo, entre ellos la congresista demócrata Gabrielle Giffords, la policía solicitaba la cédula de identidad a quien se aproximara al área.

La jefa de la policía del Capitolio, la sargento Kimberly Schneider, dijo el domingo que "la gente notará una robusta presencia de la policía en los predios del Capitolio".

Schneider evadió contestar preguntas sobre la evaluación que han iniciado las autoridades sobre las medidas de seguridad a raíz del ataque en Arizona.

La policía del Capitolio, que cuenta con una fuerza de alrededor de 1.800 agentes, tienen a su cargo la protección de todos los 535 miembros del Congreso -435 en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado- y vigilancia del complejo de edificios del Congreso, sus estacionamientos y predios.

Además, los principales líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso también tienen la protección de al menos un policía, vestido de civil, en todo momento.

Mientras, el jefe de seguridad y protocolo del Senado de EE.UU., Terry Gainer dijo hoy que el miércoles sostendrá una reunión con el personal de la Cámara Alta para discutir formas de mejorar la seguridad de los congresistas cuando viajan a eventos fuera de Washington.


Gainer señaló a la prensa que los legisladores deben trabajar estrechamente tanto con la policía del Capitolio como con las autoridades policiales en sus distritos cuando organicen eventos con los votantes.

"Necesitan trabajar con nosotros... de la misma manera que planificarían el aspecto publicitario (del evento)", dijo Gainer, que se encarga además de organizar ceremonias formales.

La Cámara de Representantes ha suspendido la mayor parte del trabajo previsto para esta semana, incluyendo un debate y voto este miércoles sobre la revocación de la reforma de salud aprobada el año pasado y que ha estado en la mira de los republicanos y grupos conservadores.

El miércoles, en cambio, los legisladores prevén aprobar una resolución de solidaridad con las víctimas, incluyendo a Giffords, que se encuentra en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Tucson.

Los republicanos ya tenían programado su retiro anual de invierno a partir del próximo jueves.

En total, seis personas murieron en el ataque afuera de un supermercado en Tucson, entre éstas un asesor de Giffords para asuntos comunitarios y un juez federal, y 14 resultaron heridas.

A raíz del tiroteo, varios legisladores demócratas han pedido un aumento en las medidas de seguridad para los miembros del Congreso, que suelen organizar eventos con los votantes en diversos sitios públicos en sus distritos.

El senador independiente Joe Lieberman prevé presentar una iniciativa el mes próximo para reforzar el presupuesto y personal del Servicio de Protección Federal ("Federal Protective Service"), encargado de la seguridad de alrededor de 9.000 instalaciones federales en el país.

El legislador demócrata por Pensilvania, Robert Brady, tiene previsto presentar un proyecto de ley que convertiría en crimen federal el hacer amenazas verbales contra los legisladores, mientras surgen temores de que ésta perjudique el derecho a la libertad de expresión en el país.

 

FUENTE: www.noticias.terra.com.pe